La
Ley de Dependencia, que regula las condiciones básicas
de promoción de la autonomía personal y la atención
en situaciones de dependencia, no es más que un reflejo
del aumento de la esperanza de vida de la población y de
la preocupación social por atender a las personas mayores
de la mejor manera posible.
La
prevención y promoción de la salud es el método
idóneo para conseguir una buena salud física, psíquica
y social, y su práctica es necesaria en todas las etapas
vitales. Sin embargo, no se realiza o es escasa durante y después
de la jubilación.
La
jubilación modifica la organización de la vida diaria
y la percepción de las competencias del trabajador jubilado
que puede sentir malestar psicológico y/o físico
si lo entiende como un proceso negativo y no se adapta al mismo.
Diversos
estudios muestran que la actitud ante el cese de la vida laboral,
la salud física y psíquica anterior a este momento,
el nivel económico y las relaciones psicosociales pueden
originar el conocido como síndrome de la jubilación
(KETS, 2003). Un síndrome que puede comenzar un año
antes y desencadenar efectos sobre la salud del trabajador e incluso
sobre su rendimiento laboral.
La
primera medida preventiva es preparar a los trabajadores próximos
a la jubilación mediante planes de prevención y
programas de educación para la salud que aborden los distintos
aspectos que inciden en el retiro laboral. Esta preparación
se considera muy rentable en muchos países ya que se calcula
que su coste puede amortizarse hasta 120 veces como consecuencia
de los gastos de enfermedad que se evitan tras la jubilación,
además de mejorar su último año de trabajo,
manteniendo su eficacia y eficiencia, las relaciones entre compañeros
y el buen clima laboral.
El
plan ha de consistir en la prevención de trastornos de
tipo somático y psicológico; el aprendizaje de técnicas
de desarrollo psicológico como el autocontrol, la planificación
y la relajación y la visión de la jubilación
como un tránsito normal, mediante entrenamiento y previsión
de actividades. Antes de realizar cualquier acción, hay
que valorar la salud del trabajador, sus relaciones sociales y
laborales y el cargo que ocupa para que ésta sea lo más
eficaz posible.
La
jubilación tiene distintos significados y consecuencias
para cada persona, pero todos -empresas, trabajadores y centros
médicos de prevención y salud - deben impulsar acciones
para que el trababajador convierta ese momento de transición
en un momento de júbilo.
Alejandra
Chulián Horrillo
Licenciada en Psicología
P&S,Prevención y Salud |