Después
de diez años de aplicación de la Ley de Prevención
de Riesgos Laborales, no hace falta ser muy sagaz para entrever
la gran confusión que existe entre los distintos actores
de la prevención para disminuir la siniestralidad laboral.
Las cosas no marchan como debieran pero nadie sabe qué
hacer o, lo que es lo mismo, nadie hace lo suficiente para reducir
los accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales.
Hace
más de veinte años que venimos oyendo la necesidad
de crear una "cultura preventiva" que cale en la sociendad,
pero las campañas divulgativas se basan en una prevención
generalista poco cercana a los trabajadores. En este tiempo, también
se ha dicho que la mejor manera de prevenir la siniestralidad
laboral es mejorar las condiciones de trabajo en las empresas,
pero esto por sí solo no sirve.
A
los profesionales de los servicios preventivos se les ha acusado
injustamente de realizar una mala prevención, pese a su
esfuerzo, valía y experiencia en este campo.
Hay
que actuar sobre el propio trabajador y que disponga de información,
de equipos de protección individual (EPIS) y de reconocimientos
médicos específicos. Actualmente, el cumplimiento
de estas acciones, a excepción de los EPIS, es deficiente.
En
lo único que aprobamos es en la lectura de las estadísticas
que indican, una y otra vez, el fracaso de las políticas
de PRL en España. Por todo ello, necesitamos un discurso
más eficaz y eficiente que nos permita establecer un nuevo
plan estratégico de PRL, para el que propongo las siguientes
medidas:
-
Promocionar que los compromisos entre empresarios y trabajadores
se plasmen en los convenios colectivos.
-
Integrar la PRL en la gestión empresarial.
-
Facilitar formación especializada a los profesionales de
los servicios de prevención.
-
Aplicación del bonus-malus a las empresas mediante
la bonificación, disminución de las cuotas que pagan
a las mutuas o promoción del autoseguro de accidente de
trabajo y enfermedad profesional p or parte de las asociaciones
sectoriales.
-
Potenciar un sistema de puntos y sanciones para empresas y trabajadores
reincidentes.
-
Mejorar la información y formación del trabajador.
-
Hacer que las autoridades sanitarias cumplan la normativa en todas
las autonomías por igual.
-
Colaboración de la medicina del trabajo de los servicios
preventivos con el sistema público de salud.
-
Y ¿por qué no aplicar bonus-malus a los
trabajadores?. Si en las grandes empresas se prima la puntualidad,
asistencia al trabajo o productividad, también se podría
incentivar la vida de los trabajadores.
FRANCISCO
PEREZ BOUZO
Director
de P&S
Prevención
y Salud |